A lo largo de esta semana Orange pedirá a la Audiencia Nacional que paralice de forma cautelar las últimas medidas con las que la CMT ha dado luz verde a Telefónica para estrenar su nueva red de fibra óptica con la que, en un primer momento, podrá ofrecer Internet a 30 Mbps que se ampliarán hasta 100 Mbps en el segundo semestre del año que viene. El precio de salida del servicio (más de 115 euros) no es una ganga y la cobertura tampoco es masiva (sólo llegará a un 25% de sus clientes).

La razón que lleva a Orange a interponer la demanda se debe a través de esta nueva infraestructura, que Telefónica usará para lanzar su nueva marca Futura, está la clave del éxito de las comunicaciones fijas en el medio plazo . De hecho se trata de equiparar la oferta de ONO (tambien operador de telecomunicaciones sobre fibra óptica).

Llevar un cable de fibra hasta una casa tiene un coste próximo a los 1.000 euros, tres veces más que la instalación de una red de ADSL; pero los operadores son conscientes de que su crecimento en el futuro dependerá de esta red.

Nuevos productos y servicios

Aunque ahora contratar 100 Mbps parezca un exceso (la mayoria navega a 3Mbps), en los próximos meses aparecerán nuevos servicios y productos que requieran de canales de mayor capacidad.

Uno de los más atractivos es la televisión de alta definición (HDTV), a la que ya están adaptados los nuevos receptores y que poco a poco va contando con más programación. Sólo para ver un canal de alta definición se necesitan 12 megas de descarga.

A eso habrá que añadir la capacidad que consumirán otros objetos cotidianos del futuro, como el videoteléfono (cuatro megas) o la telefonía IP, que permite tener varias líneas sin sobrecoste gracias a Internet y se usará cuando se asienten nuevos hábitos como el teletrabajo, que hará necesario tener otra línea en el hogar, además de la personal.

La llegada de la fibra revolucionará los servicios de salud con la teleasistencia de seguridad y de la banca ‘online’, que ya es utilizada por el 80% de los internautas españoles. Y mientras, Internet seguirá con su avance que exigirá más capacidad de almacenamiento y navegación.

También los videojuegos tienen ya versiones ‘online’ que permiten jugar con más personas a distancia o descargar nuevas aplicaciones.

Desplegar la red

La fibra óptica requiere un alto esfuerzo inversor. Para desplegarla se pueden abrir nuevos conductos (como han hecho los cableros) o emplear las canalizaciones del antiguo monopolio. Una vez tendida la red, Internet llega al hogar a través de centrales, nodos (pequeños armarios que están en las calles) o de los portales de las nuevas edificaciones que ya disponen de un cuarto de comunicaciones.

Luego, con la red ya instalada, aumentar la capacidad no es tan complejo. Ono, por ejemplo, ha invertido 8.500 millones desde su nacimiento para alcanzar una cuota de mercado del 12,6% y ahora, para mejorar su red está instalando unos motores (DOCSIS 3.0) con los que podrá ofertar 100 megas este año.

Pero afrontar el coste del despliegue inicial parece difícil para los operadores alternativos como Orange, Jazztel o Tele2. Por ello, aunque sin éxito, esas compañías pidieron a la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT) tener acceso indirecto a la red de fibra de Telefónica para luego revender este servicio.

Vodafone estima que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. La operadora ha advertido que no invertirá en fibra si la regulación no cambia y recuerda que no pretende usar gratis la red de Telefónica, sino pagar por ese servicio mayorista que a la empresa que preside César Alierta podría resultarle rentable.

Sin embargo, el operador dominante, el único que ha comprometido una inversión en fibra de 1.000 millones de euros entre 2007 y 2010, no está dispuesto a ejecutar ese presupuesto si la CMT le exige ofrecer acceso indirecto a la red y televisión mayorista a sus rivales, según recogió la prensa en mayo.

El regulador, por su parte, tampoco quiere que los alternativos dependan de la red de Telefónica y aboga por crear competencia en infraestructuras y no sólo en servicios, por lo que ha permitido a la operadora lanzar su oferta de 30 megas con la única exigencia de abrir sus conductos a sus rivales para que instalen su propia red de fibra.

La regulación definitiva sobre esa infraestructura, llamada Red de Nueva Generación (RNG), se presentará antes de final de año siempre que el recurso anunciado por Orange no prospere. España, Francia y Reino Unido son los tres países que más han avanzado en esta legislación, por detrás de Holanda.

Fuente: El Mundo

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