La Comisión Europea presentó hoy una norma para rebajar hasta un 60% el precio de los mensajes de texto (SMS) enviados desde el extranjero por considerar que las tarifas actuales son demasiado altas y que los consumidores están siendo estafados. Si los Veintisiete miembros y la Eurocámara aprueban la propuesta, a partir del 1 de julio de 2009 los ciudadanos comunitarios que viajen a otros países de la UE pagarán un máximo de 11 céntimos de euro por SMS, frente a la media comunitaria actual de 29 céntimos.

También imponer un tope de 1 euro por mega a las tarifas mayoristas (las que se cargan entre sí las operadoras) de transmisión de datos y uso de Internet en itinerancia. En este caso, se evita fijar un precio máximo para los clientes finales y aboga únicamente por aumentar la transparencia. Para ello, se obligará a las operadoras a enviar un mensaje automático a los usuarios con las tarifas de itinerancia de datos del país al que hayan viajado. Además, desde el verano de 2010, cada usuario deberá poder fijar un límite de gasto a partir del cual se corte el servicio para atajar “los sustos de las facturas exorbitantes”.

El año pasado ya se aprobó un reglamento que impuso un límite al precio del uso del móvil en el extranjero. La norma se aplica únicamente a las llamadas de voz y no a los mensajes de texto ni a la transmisión de datos, pero se advirtió a los operadores de que, si no reducían voluntariamente las tarifas antes del 1 de julio, actuaría por ley.

En España, el coste medio de un SMS enviado desde el extranjero supera los 40 céntimos, lo que le sitúa, junto con Alemania, Bélgica, Países Bajos y Portugal, a la cabeza de los Estados miembros más caros, según los datos de Bruselas.

“Estos precios no tienen ninguna relación con el coste real para el operador. El coste subyacente para un SMS es menos de un céntimo”, dijo la comisaria de Sociedad de la Información.

La Comisión desea también prorrogar tres años los topes que ya se aplican al precio de las llamadas de voz en el extranjero, que en principio tendrían que expirar en 2010. Los límites bajarán 3 céntimos cada año, de manera que en julio de 2012 la tarifa máxima para las llamadas realizadas en itinerancia caerá hasta 34 céntimos por minuto y para las recibidas hasta 10 céntimos (frente a 46 céntimos y 20 céntimos en la actualidad, respectivamente).

Además, Bruselas obligará a las compañías telefónicas a facturar por segundos y no por minutos. Hoy en día, los usuarios pagan un 24% más de los minutos utilizados al hacer llamadas y un 19% más en el caso de las llamadas recibidas.

La comisaria responsable de Protección de los Consumidores, Meglena Kuneva, justificó la necesidad de prorrogar los topes para las llamadas de voz alegando que, aunque los precios han caído el 60%, la mayoría de las compañías han situado su tarifa muy cerca del límite máximo y “no hay competencia sostenible” en este mercado.

Enlaces:

Comisión europea

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