El ‘cloud computing‘ es la gran novedad del año pasado y de este.

Ha supuesto toda una revolución tecnológica al ofrecer ’software’ y aplicaciones puestas en Internet a disposición del usuario.

El mayor promotor ha sido Google, pero le siguen de cerca ThinkFree Office y Zoho representan también una competencia digna de tener en cuenta.Incluso Microsoft ha anunciado planes para poner su paquete de herramientas Office en formato ‘online’ y de momento ha sacado su Windows Live.

Incluso en el Foro de Davos, el Cloud computin ha sido uno de los puntos tratados pues supone para las empresas la reducción de sus costes de infraestructura, tanto en servidores como software, al tiempo que revoluciona el modelo de negocio típico del sector tecnológico en la economía.

En muchos aspectos se plantea como un servicio de información, del mismo modo que se ofrecen servicios de luz, agua, gas. ¿Se puede hablar de la información como una utility?

Sin embargo, también plantea problemas de seguridad de la información. ¿Hasta qué punto fiarnos de que los datos almacenados en servidores externos están a salvo, de accesos no permitidos.?

Otra cuestión es la disponibilidad del servicio. ¿Está maduro? El hecho de que  el servicio Gmail estuviera fuera de servicio durante unas horas hace unas semanas tuvo una gran repercusión mediatica que incluso derivó en un gran debate sobre la misma aceptación del modelo “Cloud Computing”.  Realmente la lectura que se podía hacer es la inversa, el efecto que ha provocado unas pocas horas fuera de servicio de Gmail es la mejor muestra de la aceptación del modelo. Otras veces se ataca al modelo del Cloud Computing argumentando que presenta problemas con la privacidad de los datos, pues bien pocas áreas son tan sensibles en este aspecto como el propio correo personal y un gran número de usuarios ya se han unido.

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