L.A. Times recoge esta semana en un extenso artículo el origen del límite de los SMS. Friedhelm Hillebrand, encargado del desarrollo de los estándares no relativos a la voz de GSM, es el hombre que inventó la mágica cifra en 1985. Debido a la escasez de ancho de banda de la tecnología móvil inalámbrica de la época –y a que nunca se pensó que el SMS fuera a ser una alternativa real a la comunicación de voz, en aquel entonces el móvil era un teléfono para el coche-, Hillerbrand limitó el SMS a los caracteres que normalmente se suelen escribir en una postal o que se leían en los mensajes de “telex”.

No hubo un estudio de mercado ni una encuesta. Una tarde, Hillerbrand se sentó frente a su máquina de escribir y tecleó varias preguntas y frases comunes para asegurarse de que con esa cifra se podrían enviar mensajes coherentes. Todas entraron dentro del límite y se optó por mantener el número. Implementarlo, sin embargo, fue algo más complicado. Los mensajes SMS viajan en una banda diferente a la voz y mucho más limitada. En un principio parecía que los mensajes tendrían que limitarse a 128 caracteres. Eliminando algunos de los símbolos y letras -el estándar GSM codificaba los caracteres en 7 bits en lugar de usar 8, o un “byte”, como ocurre en otros sistemas. Cada mensaje de 160 caracteres ocupaba en realidad 140 bytes- el comité de estandarización logró añadir los otros 32.

Como se señala en el artículo el límite ha tenido consecuencias más allá de la telefonía. Twitter, por ejemplo, limitó los tweets a 140 caracteres para poder actualizar los mensajes enviando tan sólo un SMS -20 caracteres quedaban reservados para identificación -.

Por cierto, y para los aficionados a los datos anecdóticos, el primer mensaje SMS se envió el día 3 de diciembre de 1992 en la red de Vodafone (Reino Unido), desde un ordenador a un terminal móvil. El mensaje decía sólo “Feliz Navidad”. El primer SMS escrito desde un móvil se envió un año después en Finlandia, usando un Nokia.

Fuente: ElMundo

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