Leo hoy en El Pais digital que los ingenieros en telecomunicaciones y la informática no soportan las condiciones de trabajo que se les impone y que muchos acaban por buscar otras salidas profesionales, que en muchas ocasiones no tiene nada que ver con lo que estudiaron: policias, bomberos, funcionarios, …. Y también los hay que prefieren montar su propia empresa.

Francamente no me ha sorprendido pues es algo que vivimos cada día. Y ello, a pesar de que desde el Gobierno se insiste en que este sector, TIC e I+D, debe ser el motor de la nueva economía.

Ciertamente, es fácil acceder a las carreras (notas bajas, mucho más que cuando yo estudié) y más facil encontrar un puesto de trabajo. Sin embargo, el número de nuevos licenciados en España se hunde el 13% desde el año 2002. Y hay un déficit laboral galopante de 25.000 profesionales de grado medio y superior. En plena furia de Internet y pasión por los cacharros tecnológicos,

El problema, claramente, es que no se reconoce ni la profesión, ni la dedicación, ni el esfuerzo díario. Hay un desnocimiento total del trabajo que se realiza, ello lleva a pensar que ser informatico es darle a la tecla, al Office y que eso lo puede hacer cualquiera.

Cuando la realidad es, tal y como se puede leer en el reportaje, que los profesionales son enviados “sin paracaidas” a enfrentarse con problemas de los más variopinto sin el correspondiente analisis del problema y la formación para el profesional.

La escasez de personal empuja a muchas firmas a ofrecer a los ingenieros sueldos y responsabilidades muy por debajo de su cualificación. Según la patronal de las tecnológicas, AETIC, un programador recién licenciado apenas gana los 18.000 euros anuales, 16.000 en Internet. En Alemania y Suiza el sueldo puede llegar a los 30.000, 1,7 veces más.

Aparte está la colisión entre ingenieros y FP. “Se está produciendo una colisión de puestos entre la formación profesional de informática (FP) y los ingenieros; a éstos se les acaba pagando cantidades que no están a la altura”, explica Juan Gascón, de AETIC. Aun así, los titulados de FP en especialidades técnicas disminuye el 5% desde 2002.

Óscar Hernández, de 19 años, se decidió por esta opción. “Desde pequeño me apasionaban los ordenadores”. Estudió dos años el módulo de FP de informática de grado medio. Le bastaron tres meses para encontrar trabajo: técnico de sistemas en una empresa española con más de 2.100 empleados y 110 millones de euros de facturación en 2008.

Medio año después, ya piensa en dejarlo. “Nadie valora tu trabajo, tienes mucha presión, horas extra sin pagar y no te ofrecen un plan de desarrollo profesional. Hay compañeros que llevan 10 años haciendo lo mismo. Por 930 euros netos que cobro al mes, prefiero hacer otra cosa”. Opositará al Cuerpo de Policía de Cataluña, con 1.830 euros de sueldo base.

No es de extrañar que cada uno busque otras opciones, entre ellas las de montar su propia empresa, aprovechando las ventajas que ofrece las nuevas tecnologías. Algunos ejemplos:

José T., de 42 años, se considera informático en pleno derecho. Estudió Físicas en su rama de informática y electrónica cuando la carrera aún no estaba reconocida. Tras 15 años en el sector asegura haber tenido bastante. “Nos consideran carne de facturación, recursos destinados a otras empresas, gente de segunda. Nunca he visto planes de formación y desarrollo. Ni siquiera he mejorado mi sueldo. Cobro prácticamente lo mismo que hace 10 años”. Echa de menos una colegiación oficial. “Ahora pienso en montar un negocio, una librería o un hotel rural, no quiero seguir siendo exprimido”.

Ulises Espejo, de 28 años, es ingeniero de telecomunicaciones. “Me gustó la carrera”. Al finalizar entró en una consultora como auditor informático. “No me entusiasmó, pero aprendí mucho; aporta solidez a tu currículum”. Y le sirvió para dar el salto al mundo de los videojuegos. En EA supervisa el lanzamiento de cualquier novedad. Ya piensa en irse a EE UU. “No hay que tener miedo a salir, es cuestión de perseguir aquello que te motiva”.

Ignacio Izquierdo, de 30 años, con nota media de ocho en telecomunicaciones, dominio de alemán e inglés, empezó trabajando de informático en Madrid. “En las ofertas que vi de teleco pagaban muy poco”. Probó suerte en Londres. “Tengo un sueldo bastante mayor de lo que tendría en España, pero en las grandes compañías todo está muy definido, no dan pie a la creatividad, no se innova nada, se va a lo seguro”. Ha pedido una excedencia para dedicarse a la fotografía. Se embarcará en un viaje de ocho meses alrededor del mundo. Buscará patrocinadores, hará fotos, las venderá a agencias de viajes y verá lo que surge.

¿Ingeniero arrepentido? “Creo que sí”, dice Izquierdo. “Si pudiera volver a empezar, sabiendo lo que sé, estudiaría Bellas Artes”. Sánchez también hace balance: “Debí haber empezado antes por mi cuenta, tardé demasiado en desengañarme de la consultoría”.

 

Fuente: El Pais

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